Mi casa se encuentra en Calasanz a pocas cuadras de la universidad, en el camino escuche cuando el camión de la basura, el repartidor de la leche, el sonido de los carros.
Es muy difícil ya escuchar el sonido de la naturaleza en las madrugadas, ya que la contaminación auditiva cada día se escucha más.
Con este ejercicio me pude dar cuenta que, muchas veces, ignoramos sonidos que son recurrentes en nuestro diario vivir simplemente porque estamos distraídos en el celular o pensando en algún problema que tengamos. A veces necesitamos desarrollar el sentido de la audición y ejercicios como estos, nos pueden ayudar a conseguirlo.
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